El dolor de una pérdida

Hace muy poquito falleció mi tío, hermano de mi padre. Llevaba tiempo muy enfermo pero no pensamos que la enfermedad avanzara tan deprisa como para que se fuera tan pronto.

Es cierto que por día lo veíamos muy desmejorado, pero claro, piensas que es normal porque comía y descansaba poco. Su enfermedad se hacía notar en su aspecto físico y el desgaste era evidente porque ya en las últimas semanas apenas le apetecía hablar, porque ni fuerzas para eso tenía el pobre.

Para mi familia ha sido un duro golpe, pero aún más para mi padre porque ellos estaban muy unidos. Siempre lo habían estado, ya desde muy pequeños por la dura vida que les tocó vivir (algún día hablaré de ello por aquí). Mi padre tiene ya 84 años, 4 más de los que tenía mi tío. Verlo tan mayor y con la pena de su hermano me partía el alma porque además mi padre ha sido y es un hombre de no expresar mucho sus sentimientos, tanto es así que yo no recuerdo haberlo visto nunca de llorar, pienso que por vergüenza quizás, pues cada uno reaccionamos de una manera diferente a nuestros sentimientos. No el que más llora es más sensible, la emoción y la sensibilidad no están solo en el llanto aunque es verdad que es mejor llorar para soltar lo que tienes dentro y desahogarte.

Sobrellevar la pérdida de un ser querido pienso que es uno de lo mayores retos que te pone la vida. Aunque sabemos que la muerte forma parte de la vida, la pérdida de alguien al que quieres nos embarga de tristeza y desolación, pues todo esto forma parte del ser humano y es inevitable el sentirnos así, incluso para mucha gente por un largo periodo de tiempo, pues el duelo cada persona lo lleva de forma diferente. Hay quién no es capaz de recuperarse por sí mismo y tiene que recurrir a la ayuda de un especialista.

En mi caso, aún sigo muy afectada por su muerte pues le tenía un cariño muy especial, era el único tío más cercano que teníamos y son muchos buenos recuerdos los que se me vienen a la cabeza desde niña hasta ahora. Pero sobre todo me acuerdo de lo bien que lo hemos pasado de pequeños yendo toda la trupe a la playa, al campo… siempre juntos su familia y la mía. Muy buenos momentos que ya no vuelven pero sí se nos quedan grabados en nuestra memoria.

Poco a poco iremos superando su pérdida, pues no hay que quedarse estancado en el dolor porque la vida sigue y hay que vivirla y más aún cuando te toca algo así tan de cerca te das cuenta que hoy estamos aquí, pero que quizá mañana no lo estemos.

Tito, siempre te llevaremos en nuestros corazones, cuídanos a todos desde el cielo. Besitos y ser felices :*

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