Y llegó el verano

Pues sí, llegó el verano, tan esperado para unos y tan agobiante para otros. Para mí no es la mejor estación del año, aunque de pequeña si me gustaba mucho y lo disfrutaba a tope pero ahora tengo que reconocer que me agobia el calor (supongo que será la edad jajaja).

Está claro que el verano es para estar en la playita dándote chapuzones, tomándote algo fresquito y estar tumbado relajado disfrutando del momento pero claro, eso todos los días no es posible o por lo menos para los que tenemos que trabajar, llevar una casa, cuidar niños, etc… Es verdad que tiene sus cosas buenas como el horario, a mí personalmente es lo que mas me gusta de esta época del año porque vas a cualquier sitio a dar una vuelta y al oscurecer tan tarde es como que te da más tiempo de hacer muchas más cosas que si oscurece a las 6 de la tarde que ya lo que te apetece es irte a casa y no salir.

Yo creo que el verano está bien o no dependiendo de como uno se lo monte, también es verdad que todo el mundo no tiene la suerte de viaje. Hay quien puede irse una semana, hay quien se va un mes y otros no pueden permitirse ni un día, pues para mucha gente eso es un lujo tal y como están hoy en día los trabajos ya me diréis…

Nosotros tenemos la suerte de irnos todos los años a algún sitio. No siempre todos los días que nos gustaría, pues eso depende de la disponibilidad que permita el trabajo y el gasto que podamos hacer. El momento salida de viaje es un estrés tremendo. Haz maleta, yo soy de las que meto más ropa de más “por si acaso” y si voy para una semana, parece que vamos para un mes. Todos los años digo… “el año que viene meto cuatro cosas” pero nada… que no soy capaz. Termino de hacer las maletas tardísimo, me acuesto tan cansada que hasta me cuesta coger el sueño. Total… que al final duermo poquísimo y cuando me vengo a dar cuenta ya estamos todos levantados corriendo como locos porque queríamos salir a una hora y acabamos saliendo a otra. ¡El pan nuestro de cada día!

Ahora momento coche. Las típicas preguntas que nos hacemos todos: ¿llevamos los billetes?, ¿has cerrado bien la puerta y las ventanas?, ¿llevaré todo o me habré dejado algo? Hasta que no pasa una hora no me relajo, que ya es cuando me pongo a cantar en el coche como si me fuera a presentar a un casting de OT jajaja. ¡No me digáis que ese momentazo no lo tenemos todos!

Vamos, que cuando por fin llegamos al hotel hasta que no pasan un par de días no consigo relajarme, que es cuando verdaderamente estoy instalada y paso de todo porque de lo que se trata es de disfrutar y si puedo ni miro el móvil.

Nosotros somos de los que nos gusta salir del hotel a patear un poco lugares que no conocemos e ir de tapas y tiendas por la zona. También es verdad, que cuando teníamos los niños pequeños si que nos quedábamos más tiempo en el hotel para que ellos disfrutaran más de las piscinas y actividades que suelen haber a diario porque los críos se lo pasan pipa y los padres aprovechamos esas horitas que estamos solos para tomar algo o darte un bañito relajado sin tener que estar con siete ojos mirando a los niños para que no les pase nada en el agua.

Yo esa etapa la pasé porque mis niños son mayores y lo disfrutamos todo de otra manera. En definitiva, que cuando es invierno queremos que sea verano y viceversa, y así todos los años. Pero bueno, aunque a mí personalmente me agobie el verano, no dejo de reconocer que tiene su punto pues siempre hay que sacarle el lado bueno a todo y así disfrutaremos porque de lo contrario se nos pasan los días y se nos quedaría la sensación de que no hemos hecho nada y la vida sería muy aburrida. Besitos y ser felices :*

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