Ocho cosas que has estado limpiando mal siempre

Hace unos días navegando por Pinterest me encontré con lo que os voy a hablar a continuación, y es que estoy segura que al igual que yo, much@s de vosotr@s también lo hacéis mal. Leí mucho más pero yo he querido poner lo que creo que es mas común que hagamos más. Os dejo con los consejitos. Espero que os sirvan de gran ayuda :*

  • La tabla de cortar carne: El jabón no limpia correctamente las tablas de cortar, ya que siempre pueden quedar restos de comida, sobre todo si éstas son de madera. La mejor manera para que nuestra tabla quede limpia y desinfectada es untar la mitad de un limón y un poco de sal para fregar toda la superficie. A continuación puedes utilizar el jabón que uses normalmente y quedará como nueva.

 

  • Bandejas de aluminio para el horno: Sabemos que después de cocinar algún alimento en la bandeja de nuestro horno siempre se derrama algo, por mucho cuidado que tengamos, y se acaba pegando en la bandeja. Sobre todo si son alimentos grasos, más trabajo cuesta de quitar esa suciedad. También ocurre  que se suele quemar un poco la bandeja con el calor del horno, lo que hace que pierda un poco el brillo. Pues para solucionar este problema, lo mejor es echar un poco de bicarbonato de sodio diluido en agua a la bandeja del horno y dejarlo en remojo por un par de horas. Después solo debes enjuagarla y listo 😉 .

 

  •  La ducha: Cuando la ducha está obstruida, solemos caer en el error de desenganchar su parte inferior, los agujeros,  para así limpiarla. Esto podría romper la ducha, o en el momento de colocar la pieza de nuevo puede ser que ya quede mal asentada, y ocurra que el agua se salga por todas partes cuando te estés bañand0 :(. Lo ideal para limpiar correctamente este objeto, sería usando un poco de vinagre blanco en una bolsa de plástico y envolverlo en la ducha por una hora. A continuación, frotas tu ducha con un trapo seco. y listo, quedará como nueva. 🙂

 

  • El rallador de queso: Este utensilio de cocina es un poco complicado a la hora de limpiarlo (a mí  personalmente me da mucho coraje). Frotando con las esponjas o estropajos lo que conseguimos es desgastarlos o dañarnos las manos sin conseguir que quede limpio del todo. Pues hay una manera simple y eficaz de hacer esto sin ningún esfuerzo de limpieza, y es rayándole una papa (pelada). Parece ser que este vegetal lleva ácido oxálico, ésto ayuda a sacar los residuos del rallador.

 

  • Ollas de hierro fundido: Si tenéis en casa ollas de este tipo, nada de agua y jabón. Todo lo que tenéis que hacer para limpiarlas es frotar con una mezcla espesa de agua y sal en la superficie, usando una toalla de papel para eliminar los residuos de comida. Después de que ya estén ligeramente seca vuestras ollas, se les puede aplicar también una pequeña capa de aceite de oliva dentro de la olla antes de guardarlas.

 

  • Las pinturas (obras de arte): Seguro que muchos de vosotr@s tenéis pinturas en casa y por ser cuadros delicados pintados a mano, da miedo de que al limpiarlos se puedan estropear y queden dañados. Pues hay un fabuloso truco que yo cuando lo vi, “quedé alucinada”. Sólo necesitas la mitad de un pan suave, pero que no se desmorone, por ejemplo una rosquilla. Lo único que hay que hacer es pasar delicádamente el pan por la superficie polvorienta y quedará totalmente limpio y sin  haberlo estropeado 🙂 .

 

  • Limpiar los cepillos de dientes: Los cepillos de dientes es algo que la mayoría de la gente hacemos mal, pues pensamos que con enjuagarlo bien después de su uso y con cambiarlo cada dos o tres meses, está en perfecto estado para un nuevo uso diario. Esto no es del todo cierto, pues las celdas de nuestro cepillo necesitan más limpieza porque están en contacto directo con nuestras bocas. Para que el cepillo de dientes quede totalmente limpio, llenaremos un vaso con vinagre blanco, e incorporaremos nuestro cepillo dejándolo en remojo durante unas horas. Luego retiramos el exceso de vinagre enjuagándolo muy bien y ya estará listo para un nuevo uso.

 

  • Limpiar la licuadora: Una manera fácil de limpiar la licuadora sin dañarnos las manos y romper las esponjas sería enjuagar  el vaso de la licuadora con agua del grifo para así eliminar los excesos de comida y luego lo llenamos con agua caliente y un poco de detergente (el que uséis normalmente). A continuación colocamos el vaso en la licuadora y le damos al botón de encendido unas dos o tres veces, hasta que veamos que quedó limpio e hizo espuma. Luego sólo queda enjuagarlo bien para quitar todo el jabón, y ya quedaría limpia para un nuevo uso 😉 .

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