Nuestro viaje a Lisboa

Hacía ya tiempo que teníamos ganas de conocer Lisboa. Habíamos estado antes en Portugal, pero por la zona del Algarve y nos gustó mucho, muy recomendable para ir en verano.

Aprovechamos el puente de La Constitución para irnos unos días allí, fue poquito tiempo, pero bien aprovechado. Se me hizo corto porque me gustó tanto la ciudad que me hubiera quedado uno días más.

No nos alojamos en un hotel, porque la chica de la agencia nos recomendó un apartamento muy chulo de nueva construcción ideal si vas con niños, pues no le faltaba ni un detalle. Además estaba muy bien ubicado para poder ir caminando a toda la zona céntrica de la ciudad, sin necesidad de tener que coger el coche.

Lisboa es una ciudad preciosa, yo la veo un poco bohemia, caminando por sus calles al primer golpe de vista parece una ciudad triste y oscura, pero a la vez que vas paseando te va cautivando sus calles, sus casas (todas con un aire melancólico), diría yo que eso es precisamente lo que la hace especial y con tantísimo encanto.

Para los amantes del arte ésta sería sin duda una de sus ciudades preferidas para perderse pateándola de cabo a rabo y descubrir tanta arquitectura y monumentos tan bonitos con tanto que contar.

Lisboa es una ciudad fácil de ver, pues es muy manejable para hacerla a pie, eso sí, todas sus calles son empedradas, por lo que hay que olvidarse de los tacones e ir cómoda con unas deportivas. Nosotros contratamos una visita guiada, os lo recomiendo si vais, porque te llevan a los puntos más destacados de la ciudad (conocer sus calles a la vez que te van contando lo más significativo de cada una de ellas).

Visita obligada si vas a Lisboa es el barrio de Alfama, es el más antiguo de la ciudad; desde que lo pisas vas viendo lo auténtico que es y cuanta magia tiene cualquiera de los rinconcitos de cada una de sus calles. Allí se encuentra el castillo de San Jorge en lo más alto con unas vistas increíbles. Ya en la bajada, esta la catedral de Lisboa, espectacular, quedé maravillada. Luego llegamos al barrio de Baixa, el más comercial de toda la ciudad, con mucho movimiento de gente y donde no parábamos de ver el tranvía calle arriba y calle abajo. El tranvía es precioso, parecía de juguete, me pareció super original.

Visitamos también la Plaza de Comercio (es enorme). Nos gustó mucho el barrio de Chiado, un barrio con mucha cultura y tiendecitas para ojear. La guía turística, una chica muy agradable por cierto, nos llevó a probar los famosos pasteles de Belem, ¡no te puedes ir de Lisboa sin probarlos!

Para los amantes de la lectura, en el barrio de Chiado se encuentra la librería más antigua del mundo que actualmente sigue abriendo sus puertas al público, la mítica librería Bertrand, muy cerquita el café A Brasileira, un lugar precioso en el que también estuvimos por la tarde merendando. En esta librería si compras algún libro te ponen en caja un sello que acredita que ha sido comprado en la librería más antigua del mundo, por supuesto yo me llevé uno.

Había oído de gente que visitaron Lisboa que se quedan tan maravillados de la ciudad que repiten, y yo soy una de ellas, pero sobre todo porque me quedaron lugares por visitar, pues hay tanto que ver que necesitas más tiempo. Así que sin duda, volveré. Besitos y ser felices :*

Os dejo unas fotitos que hicimos en el viaje:  

                                    

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